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El
Bichón Habanero
Aunque nuevo para el American Kennel Club (AKC), el Bichón Habanero es una raza bastante antigua en “años de perro”. Su historia es fascinante y resulta importante al definir tipo, ya que es único en muchos aspectos. El Habanero es el perro nacional de Cuba y su única raza autóctona. La bandera de España fue izada por vez primera en Cuba por Cristóbal Colón en Noviembre de 1492. En los diez años siguientes, España inició el período de colonización en la isla; Cuba perteneció a España durante una buena parte de los 100 años siguientes. Los primeros colonos provenían de dos clases distintas: los agricultores, que venían principalmente de la isla de Tenerife, y los “segundos” o los segundos hijos de la aristocracia española. Ya a principios del siglo XVI, en los cuadernos de bitácora de los buques, aparecía que perros pequeños estaban a bordo traídos por los colonos. La lógica nos indica que debió tratarse del Perro de Tenerife, ancestro común de toda la familia de los bichones. Como consecuencia de las restricciones draconianas que España impusiera al comercio entre las colonias, Tenerife se mantuvo como uno de los pocos puertos abiertos a Cuba para realizar sus actividades comerciales y pareciera que estos pequeños perros, que pronto fueron acogidos en los hogares de los españoles aristócratas residentes en la isla, se desarrollaron sin mucha influencia externa. Sin embargo, sí fueron adaptándose como respuesta al clima de esta isla tropical. El Bichón Habanero de hoy día es aún increíblemente tolerante al calor; mucho de esto se debe a su original manto. En algún momento conocido como el Perrito de Seda de la Habana o el Caniche Español de Seda, su pelo se asemeja a la seda cruda, profuso, pero extremadamente ligero y suave, y que le sirve como material aislante contra los rayos tropicales de la misma forma que yardas de saris de seda protegen a las mujeres de India. En su país natal, su manto nunca fue recortado por esta misma razón e incluso el pelo de la cabeza tampoco se le recoge, ya que los cubanos consideran que les protege los ojos contra los fuertes rayos del sol. A pesar de las restricciones comerciales, la Cuba Colonial se desarrolló y prosperó. En el siglo XVIII, Cuba era el centro cultural del Nuevo Mundo, con una elegancia que muchas veces superaba lo logrado por Inglaterra en SUS colonias! La aristocracia europea encontró en la Habana el sitio perfecto para pasar sus vaciones, con sus óperas, el teatro y sus palacios. Cuando volvían a Europa, regresaban llevando al pequeño "Perro de la Habana", perrito que se convirtió en el favorito de las cortes de España, Francia e Inglaterra. Tanto en España como en la corte de Louis XVI, se les cortaba el pelo en una forma parecida al corte de los poodles o caniches, y eran muy admirados por su pequeño tamaño. A los ingleses, por otro lado, parece que los dejaban al natural y los llamaban del Blanquito de Cuba, aunque desde entonces se les encontraba con dos colores y en diferentes tonos de carmelita. Ya para mediados del siglo XVIII, estos perritos estaban super de moda en Europa. La Reina Victoria tenía dos y Charles Dickens uno, adorado por sus siete hijos, llamado Tim. Se les mostraba en las exposiciones caninas y su "tipo" ya estaba bien establecido. En Cuba, mientras tanto, los tiempos empezaron a cambiar. La aristocracia de los hacendados de los cañaverales se estaba terminando y una nueva clase social comenzaba a emerger, la burguesía, y el pequeño perrito de la Habana, adaptable como siempre, se convirtió en el perro familiar por excelencia, compañero de juego de los niños, perro guardián y de pastor de aves de corral. Esta posición la ha mantenido por los últimos 150 años. Con el triunfo de la revolución cubana, la clase social que era dueña de los Habanero fue la primera en abandonar la isla. Un puñado de ellos llegó a este país, y para finales de los años '70, su base genética estaba siendo restablecida. Todos los Bichones Habaneros alrededor del mundo, excepto aquellos de la "cortina de hierro" y los que quedaron en Cuba, provienen de esos 11 pequeños inmigrantes. Sorprendentemente, a pesar de todos esos viajes, el "tipo" del Bichón Habanero se ha mantenido virtualmente igual a aquél de los perros pintados en el siglo XVIII. Preservarlo ahora y para el futuro, es nuestro reto. Traducción: Mirie Mouynés http://www.havanese.org/history.htm
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